lunes, 17 de septiembre de 2007

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LOS JABONES ( CUENTO BREVE)
El problema surge, al ingresar a la bañera y enfrentarse a esa cosa amorfa, que surgió de ir pegando pequeños restos de viejos jabones que ya por si mismos no podían cumplir la función de un buen enjabonado. Entonces lo que resulta de aquello es una cosa multicolor de la cual asoman los verdes, rosas, amarillos, celestes y blancos. Es una amalgama de historias, de baños efectuados por distintas personas, en diferentes circunstancias y lo que tal vez sea peor en diferentes épocas, meses y hasta años.
El resultado difícil de predecir porque además de los colores esos jabones alguna vez tuvieron propiedades magníficas y antagónicas incluso. Tal vez en esa bola de jabón se hayan mezclado vilmente jabones para piel seca, con otros para piel grasa, jabones perfumados con los otros neutros y el resultado es algo seguramente propio de una alquimia infernal y demencial porque la piel pobrecita no sabrá jamás que lo que le ocurre irá mutando con el correr de los sucesivos baños. Cada centímetro de piel puede llegar a ser distinto al cabo de unos meses de esta práctica dislocada. Entonces tendremos una piel que es por momentos suave, áspera, grasosa, o seca lo que sin duda será un constante mal humor de nuestros ocasionales amantes porque nunca encajará del todo esa frase que reza: “que piel suave que tienes”, pues no será del todo suave. Tal vez un brazo, luego vendrá una espalda seca o esas piernas grasosas, un vientre perfumado gracias al “Palmolive” y más tarde un pecho con olor a tabla de lavar la ropa gracias al infaltable jabón de pan o blanco que usó algún pariente luego de la operación de rodilla para no infestar el área zurcida.
Es claro que este interesante y molesto a la vez inconveniente solo tiene una única respuesta a modo de resolverlo y es ir al mercado o farmacia más cercanos a nuestro hogar y adquirir un nuevo jabón del tipo que más nos plazca.
Ciertamente, luego de adquirir el nuevo es muy conveniente deshacerse del anterior, no sea cosa de tomarle cariño.


Pablo15/01/2004

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